El ruido es inmenso cuando la puerta se abre... y después todo en silencio. El sentimiento aun es agrio y las luces son algo tenues pero lo peor es lo que gira en la cabeza. ¿Cómo se puede continuar así?
Se recrea a cada segundo ese momento, no importa que suceda alrededor, no importa si los duendes están invadiendo o si los seres del pantano de nuevo agraden contra la aldea, no importa ningún festejo o los tiempos de cacería, esa escena vuelve a cada segundo.
Y siempre se mira a sí mismo con los brazos y las manos presionando como queriendo poder haber logrado sujetarlo... pero no fue así, no se tuvo la suficiente fuerza.
Logra distraerse por solo unos instantes, logrando descansar la mente... por las noches no es fácil dormir sin importar cuán cansado esta, solo hasta que el cuerpo por naturaleza lo deja descansar un poco y aun así en los sueños se vuelve a plasmar la escena.
Las nubes todos los días desde el verano han sido muy grises y solo muestran pequeños huecos donde se logra ver un cielo azul de vez en vez aunque casi siempre es rojo.
No importa que en la aldea lo vean como leyenda en el pasado existe algo que el nunca... nunca olvidara.
Ahora son las serpientes del lago, buscan venganza como casi todos los seres malignos contra de el. A veces creo que si no fuera por esos atentados él explotaría porque es un desahogo de furia, siento algo de pena contra sus agresores pues el lanza todo ¡lanza toda la furia contra de ellos! Los hace pedazos a veces ni usa sus armas, termina bañado en sangre con pedazos de piel en sus uñas, en su boca, arranca ojos, a veces según el enemigo puede arrancarles la piel cuando están de pie vivos y en el mejor de los casos se escucha como sus huesos se hacen trizas y a estos los deja vivos hasta que mueran del dolor. Pero ellos se lo buscan, ya deberían haber entendido. En esos minutos de batalla él logra no pensar tanto en la escena. Pero luego después de ver los restos del enemigo en el suelo, el campo lleno de sangre y el olor de algunos que comienzan una putrefacción instantánea, vuelve, intacto fresco, como si todo recién hubiera ocurrido esa escena que lo mata, si todos sus enemigos supieran esto, créanme dejarían de tener estos ataques estúpidos, sabrían que el ya sufre más de lo que una mordida que lo partiera en dos, o una espada que lo cortara lentamente o a pedazos, que si le hirvieran los ojos, o si los gigantes de la montaña le fueran desmembrando pedazo a pedazo, el día que lograran derrotarlo para hacer con el cosas así, tal vez el sintiera que le hacen un favor.
No hay perdón que le alivie la pena ni el hueco, no hay venganza que sacie el dolor, no hay técnica de brujos ni magos que le den paz, no hay esfuerzo que de esta tranquilidad por recompensa, ni siquiera hay motivo para seguir salvando a los suyos, es una misión a la cual está condenado sin posibilidad de elegir, tal vez ni el día de su muerte encuentre la paz. Mientras tanto no solo está condenado a sufrir sino a una soledad amarga y eterna que nadie puede entender que lo destierra a ello.
Y hoy como todas las noches, cuando salgan las lunas se escuchara el lamento en grito convertido en un alarido con el cual se ha hecho leyenda. Todos creen que ese grito significa advertencia a toda la clase de seres que viven alrededor de que el está aquí cuidando los alrededores, pero no, es un grito de algo más allá del dolor que nadie, nadie podrá entender.
Yanther está aquí... Yanther está sufriendo de una manera que ya no es humana, tal vez ahora ya solo sea un animal. Pero para todos es un héroe.
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